
Vas manejando y un policía te marca el alto, te detienes, le entregas tus papeles. Cooperas…
¿Por qué lo haces? ¿Por qué te inspira? ¿Por qué crees en su visión de vida? ¡¡No!! Lo haces por el uniforme y la placa. En cuanto te devuelve tus documentos, arrancas y te olvidas de él. Obedeciste a la posición, no a la persona. A todos nos ha pasado esto en la calle. Pero lo grave es cuando esta misma escena se repite, todos los días, dentro de tu empresa ¿Por qué asumimos que ponerte el título de «Director General» o «CEO» hace que tu equipo mágicamente se ponga la camiseta? ¿Por qué la gente te hace caso únicamente cuando estás presente?
