Elegir el régimen fiscal correcto es una de las decisiones más importantes cuando comienzas a facturar como persona física en México. De esta decisión dependen tus obligaciones, impuestos a pagar y hasta la facilidad con la que llevarás tu contabilidad.

Los dos regímenes más comunes para quienes ofrecen servicios o venden productos son el Régimen Simplificado de Confianza (RESICO) y el Régimen de Actividades Empresariales y Profesionales (RAEP). Aunque ambos permiten operar legalmente y emitir facturas, funcionan de manera diferente y están diseñados para perfiles distintos.
En esta entrada de blog te explicamos, de forma clara, qué ofrece cada régimen y cómo saber cuál te conviene.

¿Qué es RESICO?

El Régimen Simplificado de Confianza está pensado para personas físicas con ingresos anuales menores a 3.5 millones de pesos.
Su principal objetivo es simplificar la vida del contribuyente.

Principales Ventajas:

  • Tasa de ISR muy baja: entre 1% y 2.5% sobre los ingresos cobrados.
  • Contabilidad sencilla: no exige tantas declaraciones informativas.
  • El cálculo del impuesto lo hace directamente el SAT.
  • Ideal para quienes emiten pocas facturas o están empezando.

Desventajas o consideraciones:

  • No permite deducir gastos (ISR se calcula sobre ingresos totales cobrados).
  • Si tus ingresos superan el límite, te cambian automáticamente a otro régimen.
  • No es ideal para negocios con altos costos o inversiones, donde las deducciones son importantes.

¿Para quién es RESICO?

  • Freelancers con gastos bajos.
  • Profesionistas independientes (diseñadores, programadores, consultores, etc.)
  • Pequeños comercios o servicios con ingresos modestos.
  • Personas que quieren pagar poco ISR y hacer trámites sencillos.

¿Qué es el Régimen de Actividades Empresariales y Profesionales (RAEP)?

Este régimen es para quienes realizan actividades empresariales, comerciales o profesionales, sin tope de ingresos.

Principales ventajas:

  • Permite deducir gastos, lo que reduce el ISR si tu actividad tiene costos altos.
  • Adecuado para negocios más grandes o con crecimiento.
  • Permite amortizar inversiones, inventarios y gastos operativos.

Desventajas o consideraciones:

  • Las tasas de ISR son progresivas y pueden llegar hasta el 35%.
  • Exige más obligaciones:
  • Llevar contabilidad
  • Declaraciones informativas
  • Control de gastos deducibles
  • El cálculo es más complejo y suele requerir un contador.

¿Para quién es RAEP?

  • Negocios que requieren comprar mercancía.
  • Profesionales con gastos fuertes (equipos, software, rentas, empleados).
  • Emprendedores con ingresos variables o crecientes.
  • Personas con modelos de negocio donde las deducciones reducen mucho el impuesto.

¿Cuál te conviene y cómo decidirlo?

Conclusión.

Elegir entre RESICO y Actividades Empresariales y Profesionales depende principalmente de tus ingresos, el tipo de actividad y el nivel de gastos que manejas.
Si buscas simplicidad y tus costos son bajos, RESICO es la mejor opción. Pero si tienes un negocio más robusto, con inversiones o gastos importantes, RAEP puede ayudarte a optimizar tus impuestos.

Tomarse el tiempo para elegir el régimen adecuado no solo te ayudará a pagar lo justo, sino también a trabajar con tranquilidad y enfocarte en hacer crecer tu actividad.

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Paulina González – Publicista empresarial.
Fernanda Sherlin Fuentes Corona.